El verano jugará con nuestros corazones, arrastrándonos a vivir y a sonreír, quizá haciendo que nos arrepintamos; pero no antes de que el Sol se mude y preste su coqueto brillo dorado a las hojas.
¿Y qué nos regalará el verano? Miles de recuerdos, promesas incumplidas y promesas que jamás deseaste cumplir, días largos y noches cortas que no se borrarán de tu memoria, algunos de los mejores días de tu vida... Y el precio de todo es dejarse llevar y puede que arrepentirse un poco cuando el verano esté al morir.
Todos tememos que el verano se vaya, porque entonces llega la parte amarga: la magia se esfuma y se vuelve al mundo real, pero nosotros, entre lágrimas de nostalgia seguimos recordando ese verano agridulce, que permanece indemne en nuestra memoria, como si no quisiera irse jamás. Y así, en una amarga transición, el verano huye de nosotros de forma tan desagradable que estaría bien poder dormir desde agosto y despertar cuando septiembre acabe.
Pero no podemos, y así es la vida. No obstante no se nos alejará tanto mientras la nostalgia va quedando cada vez más encerrada en las viejas fotografías, pues antes de que nos demos cuenta, el verano habrá vuelto con su traviesa sonrisa y estará invitándonos de nuevo a perder el control.
When the Day Met the Night (c) Panic at the Disco
The Calendar (c) Panic! at the Disco
Wake Me Up When September Ends (c) Green Day
Foto tomada y editada por mí

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